domingo, 9 de octubre de 2016

Resolviendo problemas



El viernes, por primera vez, me fui al trabajo en mi moto eléctrica. Una de las razones por las cuales la compre fue para aliviar mi periplo desde mi casa hasta el trabajo y viceversa. Normalmente me toma 1 hora y 15 minutos en ir desde La Planicie hasta Barranco y cometí el error de pensar que me iba a tardar la misma cantidad de tiempo en ir en la moto, sin embargo como era mi primer día cualquier cosa podía suceder, tome precauciones y salí a la misma hora. Desenchufe el cargador de la pared a la moto y lo metí en la cajuela, me disfrace con mi casaca nueva, me puse mis audífonos y emprendí mi viaje. Cuando llegue al primer semáforo me instale en la primera fila, sorteando los carros con precaución y comencé a tener la certeza de que ese periplo interminable hacia el trabajo se iba a tornar en media hora. Llegue a la Raúl Ferrero y probé la potencia de la moto, sin embargo confieso que tenía muchas dudas de si es que la moto eléctrica podría subir el cerro de la Molina, sin embargo me anime a tomar ese camino, lo cual me dejo gratamente sorprendido pues la moto subió sin problemas, tal cual lo hace cualquier vehículo convencional. Desde ese punto todo fue más sencillo y verdaderamente llegue a la oficina en 26 minutos! La sorpresa no solo fue el tiempo sino que después de 24 kilómetros recorridos la batería de la moto no se bajó ni una raya. Realmente este es el comienzo de una relación que aún tiene muchos kilómetros por andar.

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